
Camino sin retorno
Día a día un balbuceo,
es el que termina por despertarme.
Es apenas un susurro;
como venido del cielo,
como llegado del sol…
¡Pero no! No llega de afuera
y sin embargo, me pone a temblar por dentro.
En la mesita de noche aguarda el papel…
… sigue en blanco hace más de un mes.
No alcanzan las manos a tomar el lápiz,
cuando se mezclan los susurros,
y al primer intento de plasmarlos,
se desvanecen…
¿Por qué huyen al mínimo intento de abrazarlos?
No me queda, más que saborear en silencio sus parloteos
y esperar que en un atisbo de confianza
bajen la guardia…
Ellos, temen que el engaño sea perpetuo
y jamás los labios sean mensajeros;
y yo, reniego de un diccionario que adolece de palabras.
Yo sé, que en el corazón de mi corazón,
habitan colonias de versos,
y en cada colonia un cielo;
Pero es tan difícil vivir con un cielo interno,
y no poder contar estrellas,
o transitar el camino que el sol
traza para mí, antes del alba.
No me queda, más que bendecir este viaje
al centro de mi centro,
y entender que hay caminos, que no tienen retorno.
es el que termina por despertarme.
Es apenas un susurro;
como venido del cielo,
como llegado del sol…
¡Pero no! No llega de afuera
y sin embargo, me pone a temblar por dentro.
En la mesita de noche aguarda el papel…
… sigue en blanco hace más de un mes.
No alcanzan las manos a tomar el lápiz,
cuando se mezclan los susurros,
y al primer intento de plasmarlos,
se desvanecen…
¿Por qué huyen al mínimo intento de abrazarlos?
No me queda, más que saborear en silencio sus parloteos
y esperar que en un atisbo de confianza
bajen la guardia…
Ellos, temen que el engaño sea perpetuo
y jamás los labios sean mensajeros;
y yo, reniego de un diccionario que adolece de palabras.
Yo sé, que en el corazón de mi corazón,
habitan colonias de versos,
y en cada colonia un cielo;
Pero es tan difícil vivir con un cielo interno,
y no poder contar estrellas,
o transitar el camino que el sol
traza para mí, antes del alba.
No me queda, más que bendecir este viaje
al centro de mi centro,
y entender que hay caminos, que no tienen retorno.
Mónica Beneroso
"Yerutí"
(Derechos reservados de la autora)